Cómo preparar postres navideños saludables

Tal vez poner esas tres palabras juntas al final del título haya sido toda una temeridad, porque muchos pensarán que es imposible hacer real algo como eso. ¿De verdad existen postres navideños que puedan ser encuadrados en la categoría de saludables? Efectivamente, existen, y aquí lo vamos a demostrar.

Preparar helado de mango, sandía, melón o cualquiera otra fruta muy dulce que apenas necesite un extra de azúcar en su elaboración nos permitirá disfrutar de un exquisito postre con pocas calorías, siempre y cuando la porción sea razonable. También podemos optar por alguna fruta en almíbar, especialmente si ese almíbar es de arándanos, más dulce de por sí y menos calórico. Las peras suelen ser una buena alternativa.

Los bombones de almendra pueden ser también una buena opción si los preparamos con chocolate negro, ya que este no tiene tantas calorías, pero sí que aporta todos los beneficios del chocolate y las almendras. De hecho, los frutos secos, en una proporción justa, pueden ofrecer muchísimas ventajas dentro de estos postres y limitar las calorías al mínimo. El problema, realmente, es cuando añadimos azúcar glas sin medida o cualquier otro edulcorante que hace que las calorías suban muchísima. Si lo evitamos, saldremos ganando. 

Los mejores postres para cenar

Ya sabemos de lo «peligrosos» que son los postres en las comidas, ya que pueden añadir tal cantidad de calorías que incluso superen al plato principal en este sentido. Como suele ocurrir en todos los demás tipos de alimentos, hay opciones más sanas y otras menos equilibradas a la hora de elegir nuestro postre. Debemos tener en cuenta el aporte calórico, sobre todo si estamos intentando perder peso o al menos mantener la línea.

Además de todo esto, el postre de la cena puede ser más importante que el de la comida, ya que siempre solemos aconsejar que la cena sea más liviana, puesto que después solo hay sueño, en donde apenas se gastan calorías. Existen muchas opciones de postres que podemos tomar después de cenar, pero hemos de ser conscientes de que lo que comamos no lo podremos gastar en las horas siguientes. Tomando esto en cuenta, las mejores opciones son:

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  • Yogurt desnatado: normalmente suelen contener tan solo alrededor de cincuenta calorías, su sabor es exquisito y puede ser una buena alternativa para los más golosos. Este tipo de yogurt se puede acompañar al gusto con algo de fruto, pudiendo ser yogurt natural desnatado con trozos de fresa, frambuesa y demás.
  • Queso fresco: normalmente el queso fresco suele venir ya bajo en calorías, pero en caso de poder escoger, elegiríamos esa opción. Es una alternativa deliciosa para acompañar a nuestros platos, pero también podemos usarlo como postre después de los mismos, para darle un toque cremoso a nuestra cena.
  • Fruta: también muy aconsejable como postre tanto en la comida como en la cena. Una naranja, un melocotón, un kiwi, una manzana, un plátano… las opciones son infinitas, aunque eso sí, nos mantendremos en solo una pieza de fruta, por si acaso.
  • Chocolate negro: seguramente te sorprendas al leer esta última opción, pero si eres capaz de encontrar chocolate puro en tabletas, una onza después de comer te quitará el gusanillo del dulce y no te aportará muchas más calorías que los anteriores postres, al ser mucho más natural que los típicos chocolates con leche que solemos encontrar por ahí.