Ejercicio físico como remedio a la ansiedad y la depresión

En los tiempos actuales, los problemas y trastornos mentales se están convirtiendo en una verdadera epidemia. Son muchas las personas que sufren o han sufrido episodios de estrés, ansiedad y depresión en algún punto de sus vidas. Parece como si nuestro entorno nos empujara, de cierta forma, a este tipo de problemas. La presión en el trabajo, las redes sociales, las prisas, el ruido… Estamos viviendo en un mundo donde el estrés es lo habitual, y esto nos perjudica seriamente.

La ansiedad y la depresión pueden aparecer en simples episodios esporádicos, o convertirse en problemas mucho más graves y continuados. Acudir a terapia siempre será la mejor manera de frenar estos problemas y mejorar nuestra salud mental, pero también hay cosas muy sencillas que podemos hacer. Por ejemplo, se ha demostrado que el ejercicio físico es tremendamente efectivo para paliar los efectos negativos de la ansiedad y la depresión. Concentrarnos en nuestro cuerpo permite descargar presión sobre nuestra mente.

El ejercicio físico además es una fuente de dopamina, una hormona que nos ayuda a sentir mejor. Los resultados son inmediatos y estamos además mejorando nuestra salud general a través de estos ejercicios. De hecho, ni siquiera hablamos de matarnos en el gimnasio o correr maratones. Con media hora de ejercicio moderado al día notaremos ya los cambios en todos los sentidos.

Precauciones y consejos al hacer ejercicio en verano

La época estival, protagonizada por las altas temperaturas y el sol de justicia, supone para muchos un descanso en las actividades físicas, especialmente cuando se trata de salir a correr a la calle. Y es que el calor es un enemigo peligroso cuando se trata de hacer ejercicio, sobre todo si no tomamos las medidas pertinentes para evitar problemas mayores. ¿Hemos de dejar de ejercitarnos en verano? Ni mucho menos, pero hay que tomar ciertas precauciones.

Por ejemplo, no salir nunca en las horas centrales del día, cuando el sol está más alto y su luz es más directa. Las temperaturas también serán mayores en este momento, y podemos llegar a sufrir una insolación o un golpe de calor si realizamos un esfuerzo físico importante. Lo mejor es salir a primera hora de la mañana o a última de la tarde, incluso ya por la noche, aprovechando que los días son más largos. No debemos olvidarnos de llevar siempre una botella de agua para rehidratarnos, ya que sudaremos mucho al hacer ejercicio en verano. También podemos tirar de bebidas isotónicas, que suelen ser muy útiles para reponer minerales.

Otra recomendación imprescindible es ponernos crema solar si vamos a salir cuando todavía sea de día, incluso a primera hora de la mañana o a última de la tarde. Los rayos del sol pueden ser muy peligrosos si no tenemos protección sobre nuestra piel. Así mismo, escoger la ropa adecuada será imprescindible para sentirnos más cómodos. Debe ser ancha, transpirable y a poder ser, de colores claros, para que reflecte la luz en lugar de absorberla. El ejercicio físico siempre está recomendado, pero hemos de tomarlo con calma. Si nos sentimos demasiado fatigados o con mucha calor, es mejor parar.