Consejos para evitar cortes de digestión en verano

Todos hemos pasado por ello. Terminamos de comer a la hora más calurosa del día, cuando el sol pega más fuerte, y solo tenemos ganas de meternos en la piscina, o en el mar, y refrescarnos un poco. Pero ahí estaban nuestros padres, abuelos, tíos… para decirnos que no podíamos meternos en el agua enseguida, que debíamos esperar para que no se nos cortara la digestión. Y nosotros esperábamos, por supuesto, porque el panorama de un corte de digestión se presentaba realmente aterrado.

El corte de digestión no es algo que se suela dar todos los días y ocurre solamente en ocasiones extremas, cuando el cuerpo sufre un cambio de temperatura muy importante. Tal vez si el agua en la que nos metemos está muy fría, podamos sufrirlo, pero siempre podemos seguir estos consejos para evitar ese corte de digestión:

  • Cuidar la temperatura del agua y la nuestra propia. Si la sentimos demasiado fría, mejor esperar un poco.
  • No meternos en el agua por completo, sino poco a poco, mojándonos primero todo el cuerpo antes de sumergirlo.
  • No hacer comidas excesivas y evitar en lo posible el alcohol si pensamos bañarnos justo después de comer.
  • Estar siempre con otra persona, para que en caso de desmayo por corte de digestión, ésta nos pueda ayudar.

Cómo evitar la resaca después de las fiestas

Diciembre es el mes de las celebraciones por antonomasía. Comidas y cenas de empresa, con los amigos, con la familia, fiestas por todo lo alto donde el alcohol nunca se termina, las tan deseadas y a la vez temidas barras libres… Todos disfrutamos muchísimos de estas fiestas, especialmente durante las mismas, pero somos conscientes de que si nos pasamos con la bebida, al día siguiente podemos estar para el arrastre, sobre todo si ya no tenemos veinte años. El alcohol puede pasarnos factura, y la resaca es una de sus peores consecuencias.

Al principio, cuando eramos más jóvenes, podíamos beber de todo y ni siquiera lo notábamos al día siguiente. La cosa cambió conforme nos acercábamos a los treinta, y ya pasado ese límite, incluso un par de cubatas nos pueden sentar mal. Hay días, sin embargo, en los que bebemos mucho más y logramos evitar la resaca. ¿Por qué? Esto se debe a que el cuerpo asimila el alcohol de una manera diferente según las circunstancias, y sobre todo, según lo que hayamos tomado antes.

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Uno de los mejores consejos que se pueden dar es no mezclar diferentes tipos de bebida, porque eso puede costarnos una gran resaca al día siguiente. Con lo de no mezclar incluimos también los chupitos, que muchas veces son los causantes de todo. Elegiremos nuestra bebida favorita y siempre pediremos copas de lo mismo. También es bueno haber comido antes lo suficiente como para no tener el estómago vacío, y que el alcohol no sea lo único que nuestro cuerpo reciba esa noche. Una buena comida pondrá límites a los efectos de una posible borrachera. Y si hemos probado algo dulce, como un postre, mejor que mejor.

Al día siguiente, conviene hidratarse lo mejor posible, especialmente en los meses más calurosos (algo que por suerte no necesitaremos ahora) y también llenar el estómago. Es el efecto de las toxinas del alcohol sobre nuestro hígado lo que nos provocará ese malestar general que todos conocemos como resaca. Evitarlo está en tu mano, empezando, por supuesto, por no abusar demasiado del propio alcohol.

 

Cómo evitar el temido efecto rebote



Hay muchas personas que han logrado adelgazar de manera rápida y eficaz a través de ciertas dietas un poco extremas, y gracias a ver los resultados obtenidos, se sienten muy felices por el efecto logrado. Sin embargo, este tipo de dietas «milagrosas» suelen tener un efecto retroactivo muy nocivo a posteriori, el conocido como efecto rebote, que hace que en cuanto dejemos un poco de seguir a rajatabla dicha dieta (algo que debemos hacer, puesto que es imposible mantenernos de esa manera para siempre), volveremos a engordar todo lo perdido.

El efecto rebote es muy temido entre todos aquellos que desean adelgazar, porque es como volver a empezar, como recuperar too ese peso que tanto nos había costado perder. Para evitarlo, aquí te dejamos algunos consejos importantes:

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  • No escoger una dieta milagrosa de efectos rápidos que luego se pueda volver contra nosotros. Adelgazar debe ser una combinación de una buena alimentación con ejercicio. La alimentación debe ser equilibrada, y suponer un cambio para el resto de nuestra vida, no solo por adelgazar.
  • Tener fuerza de voluntad y sentirnos preparados para un cambio tan importante que será vital para conseguir no solo bajar de peso, sino mejorar nuestro nivel de vida en todos los sentidos.
  • No tener prisa. Tomar con tranquilidad la diete, marcándonos objetivos factibles, cambiando no todas las comidas de golpe sino por partes, puede ser una forma perfecta de evitar ese efecto rebote.
  • El ejercicio físico será imprescindible si queremos cambiar nuestra vida a mejor, bajar de peso y tener una salud mucho más buena. simplemente debemos acostumbrarnos a hacer deporte, dejar el sedentarismo a un lado, y los resultados no tardarán en aparecer.
  • Contar con la ayuda de un profesional, ya sea un médico o un nutricionista, para que nos aconseje sobre los pasos a seguir y siga nuestro desarrollo a lo largo de este cambio de vida para evitar cualquier efecto rebote posible.